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sábado, 19 de febrero de 2011

La envidia.

Segunda parte

El corazón apacible es vida de la carne; Más la envidia es carcoma de los huesos. Proverbios.14.30
Envidia significa en su origen, quemadura, luego el color que se produce en el rostro por una emoción profunda y, en consecuencia, ardor, fervor, celo.
Envidia; tristeza o pesar del bien ajeno
Encontré una pequeña historia titulada llamada: Conquistando las Emociones…En el siglo XIX, hubo un predicador famoso en Inglaterra: su nombre era F. B. Meyer. Era un hombre muy brillante…Él entonces era un joven predicador muy exitoso en Edimburgo, Escocia…Estuvo predicando mucho tiempo y grandes multitudes se acercaron para escucharle….Fue entonces cuando el gran maestro inglés de la Biblia Campbell Morgan vino también a la ciudad donde el se encontraba y la gente empezó a llegar en multitudes para escuchar sus brillantes exposiciones de las escrituras….Meyer, el joven predicador confesó que al principio cuando escucho predicar al maestro Campbell Morgan, su corazón tuvo envidia…..pero Él se dijo a sí mismo, La única manera en la cual yo puedo conquistar mis emociones es orando por Morgan cada día, cosa que he determinado hacer con todas mis fuerzas.
El corazón apacible es vida de la carne; Más la envidia es carcoma de los huesos. Proerbiosv.14.30…Amigo, presta atención, dice que el corazón que tiene paz se refleja en la salud, en nuestro cuerpo lleno de vida, pero dice que un corazón lleno de envidia, la misma envidia se empieza a comer los huesos, has oído cuantas personas están enfermas de sus huesitos, de dolores, artritis, reumatismo, etc.…..aquí hay sabiduría y medicina….volvamos a leer el proverbio parafraseándolo…el corazón que está lleno de la paz de Jesucristo tendrá una buena salud, y esta salud se evidenciará en todo su cuerpo, más el corazón lleno de envidia, esta misma envidia le comerá sus huesos, y entonces se evidenciará una salud muy deteriorada, afectándonos no solo físicamente, sino económicamente, ya que iremos de médico en médico, de medicina en medicina, buscando la pastilla mágica, la cual no existe…..solo hay una solución y es, reconocer y confesar delante de mi Señor Jesucristo que la envidia mora en mi, y pedirle que me haga libre de su esclavitud….nunca olvides que El venció en la cruz a todas las potestades del infierno…la envidia es una obra de la carne según Gálatas.6:20…. es parte de nuestra vieja naturaleza, por lo tanto no debemos de permitirle más, que manche nuestra nueva naturaleza… La envidia es un pecado que no hace mal a nadie más que al que la padece.
Si me expongo a la Palabra de Dios y a la oración, seré lavado, regenerado y cambiado por el aliento de vida eterna que sale de la boca de DIOS.
Querido amigo, la próxima vez que te preguntes ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos? Solo asegúrate que no vengan de las pasiones que combaten dentro de tu propio corazón.
Querido amigo, querida amiga, como siempre dos opciones, envidia y huesos secos, o corazón pacifico lleno de vida……tú decides!

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