lunes, 6 de junio de 2011

El síndrome de Nerthon o la enfermedad de los niños rojos.


La característica principal de esta enfermedad es el tono rojizo de la piel, además de resultar extremadamente sensible y frágil, algo que le sucede, de igual modo, con su cabello. Resulta, por lo tanto, una enfermedad visible que se puede observar y diagnosticar desde el primer minuto de vida.
Aunque no se trata de una anomalía habitual (afecta a 1 niño de cada 200.000) y todavía queda mucho por descubrir en torno a ella, sí que sabemos que se trata de una enfermedad hereditaria que suele venir acompañada con las llamadas, generalmente, como ictiosis que son aquellas que se caracterizan por una acumulación excesiva de escamas o células muertas en la capa superior de la piel. Aunque la ictiosis hereditaria no suele ser muy frecuente, en aquellos niños que la padecen les suele durar de por vida.
Los síntomas visibles son los siguientes: piel rojiza y escamada, pelo corto, quebradizo y frágil (no sólo el de la cabeza si no todo el que componga su anatomía) y la acumulación de células muertas (ictiosis) alrededor de los ojos, la boca y los genitales externos, algo que empeora considerablemente con el riesgo de infecciones.
Cuando el niño presenta esta enfermedad debemos seguir unas pautas extremas en el cuidado de su piel, para ello es vital seguir las siguientes indicaciones:
  • Reducir al mínimo la cantidad de baños y hacerlo de forma muy cuidadosa, prestando especial atención en los pliegues cutáneos.
  • Utilizar jabones que no contengan hexaclorofeno ya que la piel de estos pacientes presentan un alto grado de absorción y, por lo tanto, un mayor riesgo de toxicidad.
  • Aplicar dos veces al día, sobre todo el cuerpo, algún tipo de productoemoliente: vaselina, aceite mineral, lociones especiales, etcétera. Debemos hacerlo, sobre todo, después del baño y con la piel húmeda dejándolo reposar hasta que su piel lo absorba totalmente.
Vía | Madres Hoy

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